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domingo, 23 de enero de 2011

La morosidad aumenta un 15% en las comunidades de propietarios de Tarragona

Los impagos en las comunidades de vecinos se han disparado en Tarragona entre un 15 y un 20%. Los administradores de fincas en la provincia denuncian que tanto la morosidad como los retrasos en los abonos se han agravado. Según un informe de la Asociación para el Fomento del Alquiler y el Acceso a la Vivienda, 6.043 edificios de la provincia –de los 40.290 que hay– cuentan con propietarios que no pagan cuotas de la comunidad.

«Se han incrementado las devoluciones de recibos por cantidades irrisorias, que pueden ser de 30 euros al trimestre y que no se pagan. Planteas la posibilidad de ir a la justicia y no sirve…», dice César García, tesorero del colegio de Apis y administrador de fincas, que pide agilidad para reclamar cantidades pequeñas.

Los impagos pueden originar conflictos en el vecindario. «Si en una escalera viven 12 vecinos y seis no pagan, el único sistema que hay para que sigan funcionando los servicios es que los que sí pagan asuman los costes y luego puedan reclamarle al moroso, pero la vía judicial es lenta», explica Manel Sosa, desde la Cambra de la Propietat Urbana. A través de un proceso monitorio, se exige el pago de las deudas debidas.

Los servicios en la escalera se resienten. «Hay casos extremos y propietarios perjudicados. En algunas comunidades de Campclar, no se abona la luz de la escalera ni la comunidad y se deja de pagar el ascensor», afirma Sosa.

En Torredembarra una administradora de fincas constata que la morosidad ha ascendido alrededor de un 15%. «Hay bloques que tienen el ascensor parado porque no pagan», afirman. «Se están reduciendo los gastos no necesarios, los que no son imprescindibles. Hay comunidades que a lo mejor tenían previsto pintar o arreglar la fachada y no pueden hacerlo», comenta Sosa.

Los obstáculos para que la comunidad acabe cobrando son diversos, como afirma Gonzalo Busqué, de Fincas Robert: «El aumento de la morosidad ha sido considerable pero también las dificultades para conseguir que los vecinos hagan el desembolso. Cada vez hay que hacer más presión y los administradores prácticamente hacemos de banqueros». El nivel de morosidad es tal que el impago de las cuotas alcanza los 12 meses. «Se van acumulando deudas de las cuotas trimestrales y se llegan a acuerdos para pagar de forma aplazada», admite Sosa.
Fuente | Diaridetarragona.com

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